Antonio Gamoneda | Lápidas

Octubre 23, 2007

 

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«Eran tiempos atravesados por los símbolos. Tuve un cordero negro. He olvidado su mirada y su nombre.

»Al confluir cerca de mi casa, las sebes definían sendas que, entrecruzándose sin conducir a ninguna parte, cerraban minúsculos praderíos a los que yo acudía con mi cordero. Jugaba a extraviarme en el pequeño laberinto, pero sólo hasta que el silencio hacía brotar el temor como una gusanera dentro de mi vientre. Sucedía una y otra vez; yo sabía que el miedo iba a entrar en mí, pero yo iba a las praderas.

»Finalmente, el cordero fue enviado a la carnicería, y yo aprendí que quienes me amaban también podían decidir sobre la administración de la muerte.»

Antonio Gamoneda, Lápidas (Abada, 2006)

Ilustración: Michael Hussar (detalle)

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