Freaking news

junio 6, 2008

Vivimos tiempos extraños.

El servicio de seguridad del Kremlin encarga la compra de tres mil doscientos ratones, al parecer para alimentar a los halcones que mantienen a los cuervos lejos de sus doradas cúpulas. Y no es bueno que los halcones pasen hambre, pero peor es que lo pasen los hipopótamos. Puede que sean herbívoros, pero de cuatro toneladas. Si uno no puede hoy estar seguro en el Kremlin con sus halcones ni el el circo con sus hipopótamos, mucho menos puede pretender estarlo en su casa con su perro. Un perro guardián es hoy una protección insuficiente y obsoleta; no constituye ninguna garantía contra todo tipo de irrupciones en nuestra más celosa intimidad. Uno piensa que el apartamento de al lado lleva treinta y cinco años deshabitado, y luego resulta que hay un esqueleto viendo Mira quién baila. Uno quita importancia a ese yogur que falta en la nevera, y luego resulta que tenía un inquilino en el armario. O un día te despiertas en una ambulancia preguntándote cómo has llegado hasta allí y, sobre todo, por qué hay un ciervo muerto ahí detrás. En estas circunstancias no es de extrañar que los hombres escruten el cielo en busca de respuestas. Los más intrépidos no sólo lo escrutan, sino que movidos por los más sublimes anhelos humanos alzan el vuelo y tratan de alcanzar ese misterio, acaso con la secreta esperanza de encontrarlo habitado por almas semejantes. Sin embargo, todas estas tentativas, tan esforzada y enternecedoramente humanas, nunca han cosechado otra cosa que la más desoladora ausencia de respuesta; y así cualquier intento de encontrar un orden secreto, una racionalidad profunda, un patrón oculto que de pronto ilumine con un fogonazo de sentido todo este caos y lo haga más habitable, provocará invariablemente en los sujetos más inquisitivos y empecinados la sensación de que sus cerebros se derriten y se escurren por el sumidero de la médula espinal como el de esta mujer de San Diego. De cuya noticia sólo comentaremos que culmina con la que tal vez sea la punchline más perversa de la historia del periodismo.

Sé que estáis excitados. Lo comprendo. Yo también. Lo que muestra la imagen es uno de esos «muros de la muerte», popular espectáculo de principios del siglo XX donde se celebraban exhibiciones acrobáticas sobre todo tipo de vehículos. Y sí; lo que está en el sidecar es un león.

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4 comentarios to “Freaking news”

  1. mastegas said

    Gran título (Johnnie To/nobleza obliga) para una de las mejores y más alucinantes entradas que he leído en mis periplos cibernéticos.

    Un gran as sacado de la manga en la mano decisiva, o un ejemplar brillante de News of the world… aún no lo tengo claro.

    Felicidades, Pablo, por todo ;o)

  2. mastegas said

    P.D.: El enlace de AP en Google ya no funciona. Y sí: era rubia.

  3. mastegas said

    Última: carallo, ¿alguien sabe por qué en Bloglines me aparece como título Breaking news -y también en la URL del permalink– cuando el título de la entrada en la bitácora es Freaking news? :o/

  4. Pablo said

    Gracias, Mastegas… He cambiado el enlace de Ap por otro de (qué se le va a hacer) FOX News.
    Lo del título de la entrada puede deberse a que su versión borrador era Breaking news. Luego la cambié, pero parece que wordpress se queda con el primer título.

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