la casa de bernarda alba zombi-1

Todos sabemos bien que cualquier cosa mejora mucho con zombies, ninjas, piratas o vampiros; pero del poco dormir y el mucho leer suplementos culturales se nos seca el seso, y alguien tiene que venir a recordárnoslo. Así lo hizo Seth Grahame-Smith con Orgullo y prejuicio, y así lo han hecho de Barnola, Bartual y Carreira con La casa de Bernarda Alba. Con pasajes como éste:

Mujer 2: (A Bernarda.) ¿Habéis empezado los trabajos en la era?

Bernarda: En eso estamos, pero al atardecer el campo empezó a llenarse de… ¡Dios! ¿Cuándo acabará este calvario? (En un grito desgarrador.) ¡Y mi pobre Antonio! Lo rodearon como perros salvajes y le sacaron las tripas… Y luego vino a casa, zombito él, como si no hubiera pasado nada, con el pecho abierto y vaciado.

Mujer 3: No pienses más en eso. ¿Qué me vas a contar a mí, que perdí a mi marido y a mis hijos? Y el pequeño todavía se pasea por ahí, haciendo malas compañías. Me lo encontré rascando las ventanas de la casa. ¡Quería comerse a su propia madre!

Mujer 1: Con el amanecer se van todos. A la luz del sol sienten vergüenza de sí mismos, los pobrecitos sin alma.

Mujer 3: Pero ya he visto que cada vez aparecen antes. Llegará un momento en que ni el sol los espante. (Suspira y mira a Bernarda). Hace años no he conocido calor igual.

(Pausa. Se abanican todas.)

Un drama clásico de la literatura española, más oscuro que nunca. Podéis leerlo aquíaquí.

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The Dark Knight

Puede que algunos ya conocierais esta trágica escena, probablemente capturada durante una boda en algún lugar muy al este.

Pues nada: que Megan Fox lo ha vuelto a hacer.

Se cobrará su venganza. Y lo pagaremos todos. ¿Por qué, Megan? ¿Por qué tenías que ser así?

El siglo del jazz

julio 2, 2009

John Coltrane - Guggenheim museum

«Lo que más sorprende de la historia del jazz (hoy, seguramente, concluida) es la rapidez asombrosa con que sucede todo. Pensemos que en 1917 Scott Joplin está grabando ragtimes, que en 1927 Louis Armstrong está grabando sus grandes obras maestras con los Hot Five, que en 1937 Duke Ellington está intentando la composición a gran escala, que en 1947 el bebop está bien establecido y Charlie Parker ha hecho ya sus grabaciones más importantes, que en 1957 el cool ha dado paso al hard bop y Coltrane comienza a grabar en solitario, que en 1960 Ornette Coleman inicia el free jazz y en 1969 Miles Davis inicia el jazz eléctrico o jazz rock. ¡De modo que en sólo cincuenta años hemos pasado de Scott Joplin grabando ragtimes en un rollo de pianola a Chick Corea tocando el piano eléctrico con el grupo de Miles Davis! No es que a partir de los años 70 el jazz haya dejado de existir, sino que ese impulso irresistible de creación e innovación ha concluido, en un curioso “fin de la historia” que quiere decir que el jazz es hoy una amplia lingua franca donde, a pesar de todo, son posibles exploraciones diversas y alianzas con otras tradiciones musicales y en la que, por cierto, no faltan los genios individuales (Michel Petrucciani, Brad Mehldau, Joe Lovano). Lo cual no deja de ser una esperanzadora metáfora para el resto de la cultura.»

Aliño con algunos enlaces el fantástico artículo de Andrés Ibáñez que podéis leer completo aquí.